Sobre TAJO:

“Somos aficionados a la poesía. No somos profesionales. Que eso quede bien claro, pues una buena parte de nuestra crítica es potenciada desde esa perspectiva, desde esos campos abiertos que supone tal condición". (Roberto Bolaño)

jueves, julio 22, 2010

Tres al Hilo (por Omar Livano)

(………)
Hoy te invito un poema, embarrado, nada puro
Muy triste, muy calmado, a veces jodido
Busca: infierno, lector, no lector, basura y arrugas
Encuentra: Dolor, Burlas, Silencio, comida y ninguna publicación

Se retuerce en el polvo,
Es inquieto, no hace pactos ni demoniacos, ni santificados aunque sean por su nombre
Sale a comprar pan y regresa roneado
No gusta del baile, ni de la opera
Se alimenta en mercados, en comedores populares, en la casa de los buenos amigos, también.
En la lluvia, solo corre y vuela
En el sol… lo detesta, lo acorrala
No puede ser libre, Ni solo, ni de a dos, ni de a 4, ni todos juntos.

No estudia, lee poco, solo cuando hay ganas, se escribe, se corrige
Vive mucho, demasiado, grita, gime cuando es necesario, se revuelca,
Se deprime, atenta contra su vida.
Admira a Rimbaud, detesta a RIMAud.
No sabe decir gracias, ni por favor y menos perdón
Camina conmigo por el barrio, chupa conmigo,
A veces se huasquea solo, es fiel, testarudo,
Fuma, Ve porno, chatea, es como yo
Es como tú, es un poema cualquiera de cualquiera
Para cualquiera.



PRETÉRITO
Reviso el pasado, encuentro grietas incorregibles
Las pocas flores que ahí descansan, se marchitan, se sienten solas
Son antiguos los pasajes, por los que transito: viejos, inservibles, nada dignos, feos.
Los recorro, y en sus muros pintarrajeados, se esconden etapas que desconozco.
Deseo salir corriendo, para no entender, matizar, esconder.
Lo reviso una y otra vez, ojeo las páginas con sumo cuidado, y sufro, sufrimos.
Las ideas congestionadas viajan por mi memoria, se tocan el claxon, se mentan a la madre. ¡Páralas!
Sumergido, en el estiércol de lo vivido, de lo que debe estar olvidado, entre las paredes grasosas de la cocina que construimos juntos, recostado en el rincón, donde orine borracho, mientras él sentado a mi lado, me sirve una trago más,
Y se burla.



YO, AUN PIENSO.
Es medio día, en la sombra, sentado, cochino, quemado y triste:
Pienso en mi madre, la finada. Muerta, pariéndome.
Pienso en mi perro, sediento. Me lame, ¿como símbolo de fidelidad, porque me tiene hambre o por sed?
Pienso en mi llaga, infectada. Que se inflama con el sol.
Pienso en los periódicos, sobre los que duermo. Y no sé leer.
Pienso en la jugosa carne del mercado.
Pienso en mi oficio, limosnero lata en mano. Y la gente ni siquiera me ve.
Pienso en el mar, en el campo, en Dios.
Pienso y pienso.
Pienso, inclusive en ti.
Es media noche, y pienso en mañana.

miércoles, julio 21, 2010

Evento de Poesia (Mañana)


Producto de algunos inconvenientes técnicos, de la semana pasada, la presentación de "VOZ EFÍMERA" se postergo para el día de mañana. Como indica el afiche.
Con algo de suerte nos cae Verastegui y nos canta por enésima vez "Himno a París"

Todos queremos ser Rousseau
Todos queremos ser Robespierre
Todos queremos ser Sartre
Todos queremos ser Zidane
Todos queremos ser Pepe le pew

Lugar: Sala de grados
Facultad de Educacion
Universidad Nacional Federico Villarreal
Fecha: 22 de Julio. Mañana.
Hora: 6:00 pm

Saludos.

Manifiesto contra la Literatura formal





Todos en algún momento tenemos la urgencia de contar nuestras vivencias, las de nuestros vecinos, lo que le pasó a fulano, a mengano, de relacionar nuestros pensamientos con lo que percibimos, de sumergirnos en la elocuencia de la imaginación y por qué no, saltar de la rústica rutina hacia los diferentes niveles de la ficción. Todos los que nos consideramos de esta especie: andamos por las calles, vamos y venimos del colegio, de la universidad, del trabajo, encendemos cigarrillos, miramos las mismas calatas de los diarios, nos enamoramos, nos chotean, pagamos la luz y el agua, vamos al estadio (estamos contentos por que haya vuelto el Boys a la primera), leemos 300 páginas diarias de lo que sea para parecer intelectuales. En fin, nuestra vida no tiene mucho de distinto en líneas generales. Sin embargo, hay quienes viven de otra manera dentro de este gran e incómodo overol que tiene cocido a la altura de la nuca su funesta marca: intrascendencia .Overol que mortifica el cuerpo y el espíritu de este hombre “moderno”. Overol que a fin de mes te paga el sueldo con que darás de comer a tus hijos, hijos que crecen sanos y fuertes, hijos que no ves más que dormidos, hijos de la tierra, no por lo mundanos que son, sino porque terminarán matándose pronto, ¿por qué? ¡Porque no conocen a su padre huevón! Overol que te pone el 15 que querías para que te den un título que no va a servir de nada allá afuera. Aquí comienza la ruptura (que no es un escape sino todo lo contrario) y se establecen las bases de las diferencias. Hay quiénes viven comprometidos con vivir la misma vida, la del gasfitero, la del profesor, la del médico, la misma vida: no haciendo nada distinto sino valorando lo cotidiano, lo común en su estado de perpetuidad.

 
Hombres de carne y hueso que tienen la misma sensibilidad que todos tenemos, gente que trata de ver la belleza en todas partes: oyendo un disco de jazz, uno de cumbia, gente que admira las luces del semáforo y suspira al ver como cambian los colores, como el rojo se torna ámbar, para terminar irremediablemente siendo verde y entonces … ¡OH, el mundo avanza! Gente que no hace alarde de nada, gente que escribe y lee a hurtadillas y no te tira de la camisa y te dice: ¡oye, oye! yo estudio literatura en San Marcos, en Villareal, en La Católica…Gente que prefiere hablar de comida, de fútbol de lo que se vive en la calle, quienes andan por las avenidas más ruidosas en pleno mediodía, renegando como tú y como yo del trafico caótico de Lima, de ésta situación de las que todos somos socios, camaradas y cómplices.

 
En fin, personas que no hemos escrito libros pero que soñamos con ello: no para vender, ni para que nos lean- sino- para alegrar a los amigos, juntarlos. Entonces empezamos a parir el júbilo gestado en cada línea, en cada anécdota evocada, cuando te tomas un vaso de pisco con ellos y te das cuenta que eres más feliz ahora que sentado frente a una caja inerte que te anda dejando ciego(porque ya nadie escribe a máquina). Allí queda desnuda precisamente la intrascendencia del que escribe para que lo vean, y también allí ronda la dicha del que escribe y ahoga sus mejores páginas en una sonrisa, pide permiso con un gesto a sus hermanos, va hacia la barra, hincha el pecho y sopla la vida: ¡mozo otra ronda de pisco y que siga la fiesta!

Roberto Bermudez