Sobre TAJO:

“Somos aficionados a la poesía. No somos profesionales. Que eso quede bien claro, pues una buena parte de nuestra crítica es potenciada desde esa perspectiva, desde esos campos abiertos que supone tal condición". (Roberto Bolaño)

jueves, junio 04, 2015

TRES POEMAS DE LEONCIO BUENO


Poema para una nueva época

Dentro de diez años
vendrán al Túngar nuevos poetas jóvenes
a buscar a Ragnut.
Nuevamente desfilará la cólera,
alguno tal vez traiga su carrandanga,
pedirá que Ragnut le eche un lente.
Como en el 50, como en el 60,
el Túngar escuchará el rugido de los bardos,
en sus paredes alguno trazará la efigie
de un Guevara III.
Como en el 70,
nuevos jóvenes enseñarán los puños
a los ya situados, exclamando:
“¡Nos han entregado una catástrofe
para poetizarla!”.                                                  
Y Ragnut arderá de entusiasmo, 
una vez más se sentirá un asno joven.
   
Techo propio

Mi techo es pequeño
rico de polvo y paja
construido de esteras y otros
deshechos inflamables.

Deja pasar los bichos y la lluvia,
deja que se cuele la luz,
el aire, las chirimachas
y los orines de los gatos.

Soy el dueño de un techo excitante:
puede caerme encima
sin hacerme daño.


Padre nuestro


Padre nuestro que estás en tu moña
(burócrata lustroso de tocino)
taita rico, manitas de marica,
señor de los ejércitos rentados,
Tovarich que moras siempre arriba,
Ñato con los de arriba
(becarios vitalicios de la coima),
dueño de varas, llaves y palancas
haciendo cada día
más vivos a los vivos
y más tontos a los que trabajan.
Taita, cuco de la gran trenza,
pura pinta, si a todos nos hiciste
a tu imagen y semejanza,
¡mal rayo nos parta!
vete al Cosmos y ojalá que te cale un astronauta.


POEMAS EXTRAÍDOS DEL LIBRO:

MEMORIAS DE MI DESNUDEZ
EDITORIAL: NIDO DE CUERVOS
AÑO: 2014

LEONCIO BUENO 

Nació el 2 de enero de 1920 en una zona montaraz de la Hacienda La Constancia, distrito de Chocope, ex provincia de Trujillo. Autodidacta. Entre sus obras están: Al pie del yunque (1966), Pastor de truenos (1968), Rebuzno propio (1976). Obtuvo una mención honorífica en el Premio Nacional de Poesía José Santos Chocano (1973) y otra en el Premio Casa de las Américas (1975). Su última publicación titulada Memorias de mi desnudez, reúne su obra completa.


FOTO 1: INTEGRANTES DE HORA ZERO (TULIO MORA, JORGE PIMENTEL) EN EL TALLER DEL POETA DEL GRUPO 1ERO DE MAYO.
FOTO 2: LEONCIO BUENO EN SU TALLER "EL TÚNGAR".
FOTO 3: LEONCIO BUENO CON ENRIQUE VERÁSTEGUI Y CARMEN OLLÉ.
FOTO 4: POETAS, ENTRE ELLOS JOSÉ ROSAS RIBEYRO, PABLO GUEVARA, JUAN RAMÍREZ RUIZ, EN EL TALLER DE LEONCIO BUENO.

BONUS TRACK:

DOCUMENTAL SOBRE SU VIDA: "ENTRE EL FUSIL Y LAS ROSAS".




PRESENTACIÓN DEL LIBRO "MEMORIAS DE MI DESNUDEZ".




miércoles, junio 03, 2015

REVISTA TAJO N° 6


“Hemos sido convocados nuevamente – por nuestras dudas – a formar parte de la revista vital Tajo. No hubo ceremonia de iniciación. Mejor así. La vitalidad debe ser entendida como una espada afilada contra cualquier manifestación de apatía. La apatía más incandescente habita dentro de nosotros mismos: a ella le declaramos la guerra. La poesía debe ser refrescada, asumida con vitalidad y seriedad. La seriedad no significa cerrar puertas en recitales para que solo estén presentes los “inteligentes”. No. La seriedad está en compartir la vida original, la que se respira bajo los puentes, en los pasajes ocultos donde no llegan las sirenas de los policías, en los dolores y el júbilo humano, para ser sacudida con sutileza y realismo, con espanto y con amor”.

(Editorial, fragmento)

jueves, mayo 15, 2014

PELÍCULA RECOMENDABLE: EL CLUB DE LOS EMPERADORES



SINOPSIS:

En 1972, la apacible vida de William Hundert, profesor en el elitista colegio masculino de St. Benedict, se ve alterada con la llegada de un nuevo alumno, el carismático y rebelde Sedgewick Bell, hijo de un senador de Virginia. Veinte años después, volverán a mencontrarse, cuando el joven es ya un poderoso hombre de negocios.



PÁGINAS WEB QUE COMENTEN SOBRE LA PELÍCULA:

http://www.monografias.com/trabajos95/club-emperadores/club-emperadores.shtml

https://es.answers.yahoo.com/question/index?qid=20120902114444AAIoRFU

http://mentor66.wordpress.com/2010/02/17/resena-sobre-la-pelicula-%E2%80%9Cel-club-de-los-emperadores%E2%80%9D/

miércoles, mayo 14, 2014

EL ESTIGMA DE LAS NOTAS

                                 “El maestro aprende de su discípulo cuando enseña. La intensidad del diálogo genera amistad en el sentido más elevado”
George Steiner

Uno de los problemas educativos que se origina a diario y dificulta el aprendizaje teórico – práctico del alumno es tan tangible que lo podemos ver en un simple registro de notas. ¿Qué hay allí? además de ver números pintados en azul y rojo, un salón de clases divido. Es decir, lo que hace el maestro quizás sin darse cuenta a la hora de calificar, es clasificar a sus colegiales y crear, valga la redundancia, un salón de “clases”, donde por un lado están los "eruditos", por el otro los "mudables" y al fondo los "indiferentes", empleando eufemismos. 

El exceso de la competitividad e individualidad promovida en la educación ha ocasionado que se deje de lado la cooperación en ellos, haciendo del colegio un mero concurso donde los que saben el teorema de Pitágoras son “rescatados”. Debido a ello, en los jóvenes se difunden pensamientos erróneos, como el que es más “rebelde” es el más respetado entre ellos. En este artículo explayaremos algunas propuestas para mejorar esta situación educativa, la cual, al fin y al cabo, nos compromete a todos.

En el nivel primario y secundario de la educación escolar, se califica la práctica y el examen mediante letras (A, B, C, AD) o números (de 0 a 20). El significado de los mismos es tan grande que según el valor obtenido por el alumno, ya sea aprobado o desaprobado, el profesor y los padres de familia comienzan a comparar, no solo académicamente, sino íntegramente a un escolar respecto a otro, adjetivándolo como ignorante o inteligente, y esto solo por decirlo en términos más “delicados”. Por tal razón, las consecuencias psicológicas que las notas pueden tener en el educando son nocivos y hasta pueden llevar al suicidio (en las noticias lo vemos a diario: jóvenes que se matan por el terror de salir desaprobados en el colegio y lo que podría sucederles, etc.). 

El hombre se subyuga ante un ente que él mismo ha creado. Es admisible llorar a causa de la pérdida de un ser humano o albergar nostalgia de no ver a tus seres queridos, como también sentir la alegría que se comparte con los amigos, pero ¿es posible ante algo irreal?. Además, para los aprobados genera una felicidad totalmente alejada de la felicidad, es decir puede solo generar emociones superficiales.

Es por ello que el estudiante no puede permitir que las notas controlen su estado de ánimo. Y lo mismo va para los padres de familia. Lo digo porque es absurdo llorar o sentir alegría o malestar ante dos números abstractos, inexistentes. Y lo que es peor, conlleva a la violencia entre compañeros de estudio (el famoso “bullying”), debido a una separación irracional, descabellada, entre ellos mismos, generada por las calificaciones que dividen a los que “sí saben” de los que “no saben”.

"Aunque digan algunos docentes que la nota es un medio de motivación, insisto en que no lo es, ya que la principal motivación se ejerce durante la clase, mediante la constante conexión del alumno con el profesor..."

Un sistema, de cualquier índole, que padezca en uno de sus lados algún desperfecto o falla, está condenado al fracaso y debe ser cambiada por otra mejor ordenada y planteada. Nuestro sistema, desde luego, es obsoleto y debería ser reemplazado cuanto antes, ya que más allá de invitar al alumno a aprender por voluntad, lo somete a la necesidad de aprobar una asignatura, recurriendo al plagio o al pago corrupto de un dinero, ocasionándole  al alumno, finalizando el colegio, un casi carente conocimiento profundo de los cursos estudiados durante su vida escolar. Como dice Robert Owen: “Todos los males de la vida se derivan de errores en la educación.”

Nuestra propuesta es abolir las notas en el nivel primario y secundario, algo semejante a lo que se hace en Finlandia, recordemos que es el "país ejemplo" en cuanto a educación se trata, con la diferencia de que solo la suprimen hasta quinto de primaria. Aunque digan algunos docentes que la nota es un medio de motivación, insisto en que no lo es, ya que la principal motivación se ejerce durante la clase, mediante la constante conexión del alumno con el profesor, un dialogo donde ambos aprenden. Como diría el destacado McCourt: “Si uno enseña y no aprende, no está enseñando.”  

Por otro lado, es menester tener como primacía los exámenes orales. Eso permite la ausencia de abrumadores plagios y nos otorga una mayor evidencia de lo aprendido por el alumno, sin caer en el memorismo. Los exámenes escritos deben existir también pero dándole al educando mayor amplitud de expresión y libertad de pensamiento, tachando esa calificación mundana que lo único que hace es distinguir a los colegiales, separándolos unos de otros cuando todos tienen la capacidad para aprender. Esta idea ya ha sido enunciada por nuestro gran Jean Piaget: “El ideal de la educación no consiste en aprender lo máximo, ni alcanzar los máximos resultados, sino es, ante todo, aprender a aprender. Se trata de aprender a desarrollarse y aprender a continuar desarrollándose después de la escuela”. 

Distanciarlos entre ellos por esas notas solo trae y genera envidia, egoísmo, vanidad, depresión, etc. Es más, me propongo a darles una pregunta que me causa vergüenza, ya que de por sí es ridícula: ¿qué diferencia hay entre un joven que tiene 15 de nota y otro 14?, ¿uno que tenga 20 y otro 17?, o peor aún ¿uno que tenga 11 y otro 10? a estos dos últimos los separa un punto y sin embargo, uno aprueba y el otro no. Considero que a ninguno se les puede quitar las oportunidades para aprender: el que tiene 10 no puede ser marginado y el que tiene 11 se malacostumbra a aprobar los cursos de manera mediocre.

En un país supuestamente democrático como el nuestro, los principios de libertad e igualdad deberían promoverse desde las escuelas donde, como indica el filósofo ácrata Bakunin:”el primer día de vida escolar – si la escuela recibe a los alumnos a una edad en que apenas ha comenzado a balbucear – debe ser el de mayor autoridad y el de ausencia casi total de libertad, pero su último día será el de mayor libertad y el de la abolición absoluta de todo vestigio del principio de autoridad“.  Lo que debería existir en los colegios es la competencia sana, de la cual el único adversario que tendría el estudiante sería él mismo. Es decir, la autoevaluación es lo que permitirá al alumno el poder del pensar, desarrollada con la guía
adecuada que brinda el profesor de orientar el aprendizaje de aquel y su desarrollo personal. Quizás Séneca, conspicuo filósofo estoico, diría lo mismo, hoy en día sin sorpresa a pesar de los siglos, cuando sobre la educación de los antiguos romanos se refería: “que no sufra ninguna humillación, ninguna servidumbre; que nunca le sea necesario rogar suplicando ni le aproveche haber rogado,…en las competencias con sus compañeros no consintamos ni que sea derrotado ni que se aíre; pongamos empeño en que sea íntimo de aquéllos con los que suele luchar, para que en la competición se habitúe a no querer hacer daño,…cada vez que triunfe y haga algo digno de alabanza, consintamos que se anime, no que salte de gozo; pues al alborozo sigue la exaltación, a la exaltación la arrogancia y la estimación excesiva de sí mismo.”

Recuerdo una vez haberme sorprendido al saber que el término paedagogus en principio se refiriera al esclavo encargado de acompañar al niño camino a la escuela y de vuelta a casa. Hoy en día, el pedagogo debe cumplir un rol comprometido con su sociedad en la formación de los futuros ciudadanos que, a diferencia del esclavo, acompaña al niño por el camino de la sabiduría. Pero en el Perú, ¿cuántos son en verdad esos pedagogos?. Que quede este texto para las críticas tanto discrepantes como concordantes. Invito a todos a que reflexionen y nos apoyen en la causa por un verdadero cambio educativo.



Miguel Urbizagástegui, tajo


PDT: Publicado anteriormente en la revista TAJO N°7. Si deseas leer todos los textos de esa edición, puedes hacerlo on line,dándole click aquí:

martes, mayo 13, 2014

POESÍA EN LA ESCUELA

Creo en los jóvenes. Hablar de los jóvenes es hablar de la educación. Ese modo tan importante que nadie parece definir ni concretar. Aquí un texto sobre los Talleres de poesía.


TALLER DE POESÍA
(No fórmulas, sino interacción)


I

No creo que se pueda enseñar a escribir poesía. Es algo tedioso, pero hay que aceptarlo.

Recuerdo lo que dijo Enrique Villa Matas sobre el tiempo de la creación: “si algo tengo que decir, lo diré cuando sea necesario” o lo que Javier Heraud sobre el oficio de poeta “La poesía es un trabajo difícil”

Lo que sí creo es que todos sentimos y todos somos artistas en potencia. Esto lo deben haber escuchado muchas veces pero como la gente es sorda hay que repetirlo: el arte es para todos. 

Quizá siguiendo estas y otras bellas consignas nació el Taller de Poesía. Y se plantó en un colegio. En el corazón de San Juan de Lurigancho.

Debo confesar que, al inicio, tuve grandes sospechas sobre el Taller de Poesía. La invitación llegó de Ernesto Montero, revolucionario consumado. Acepté y -al toque- me puse bipolar: 

¿Era posible que un grupo de muchachos se interesara por la poesía en los tiempos del facebook? ¿Cómo se enseña poesía? ¿Por qué poesía y no cuentos, o microcuentos, o ensayos?

¿Cómo se come poesía, con ají o sin ají? ¿Engorda?

A mí, la verdad, todo me parecía salido de una película de ciencia-ficción. Lo digo así, sonriendo y de purito corazón. Era increíble ¿La sociedad de los poetas muertos en San Juan de Lurigancho?

En una encuesta que se publicó en España sobre los lectores, los resultados fueron reveladores. Lo encabezó la novela con más del 50 %. Y, por otro lado, sólo el 1 % de la gente leía poesía…. O sea (y siendo optimistas) solo la leen los poetas y sus amigos. Nadie más. Si España es un país de lectores ávidos (sin ánimos de comparar) con un mercado editorial avasallante, ¿cuales serían los resultados de la misma encuesta? ¿Los lectores de poesía made in Perú llegaremos al 1%?


II

Cuando llegué al colegio FE Y ALEGRÍA, luego de perderme por 15 minutos y huir gritando de un perro caramelo de punzocortantes dientes, me pellizqué para saber si lo que veían mis ojos era realidad. Parecía un sueño. Miré alrededor y era cierto.  Avancé unos pasos por las mesas, todavía tembloroso. Observé los dibujos que adornaban las paredes y la pizarra en el centro, limpiecita como el lomo de una ballena blanca. La soledad de los héroes pegados en la pared con cinta scotch, tan enormes como inútiles, me dio risa. El colegio, la infancia recuperada.  

Y, por supuesto, miré a los muchachos. 

Ellos me miraron también y me sentí como E.T. Eran unos diez. Todos pequeños. De 12 a 15 años calculé. Todos tímidos y silenciosos, dispersos en su adolescencia de acné y cabello desgreñado. Con sus apuntes garabateados y lapiceros punta china debajo de sus ojos.

No me recibieron con aplausos. Eso es lo mejor de los jóvenes: su sinceridad. Si les caes bien, bacán, si no da igual. 

Un valor que pierden cuando raspan la sociedad y tienen que seguir reglas y conductas aprendidas.

Lo primero que capté de los muchachos del Taller fue su enorme timidez y falta de concentración, algunos perdidos en la luna de Paita, otros en sus mensajitos de BackBurro, perdón, Blackberry. 

Eran unos muditos. Dos puntos flacos en la educación: la concentración y la actitud sumisa.  

Quizá lo de “sumisos” se deba a que nos educan para la veloz escritura de los dictados; para no preguntar; para quedarnos callados, ¿recuerdan esa canción terrible de la infancia? La lechuza hace shhh, hace shhh, todos calladitos, todos calladitos, haciendo shhh, haciendo shh… callar es aceptar, no criticar, y creo que la poesía, o los Talleres, deben romper ese delicado y tonto cristal. 

En otras palabras, ¡hay que gritar! 

Respetar sin miedo, sin cobardía, sin violencia.

Lo de la “concentración” tiene una infinidad de causas. Hoy que vivimos (padecemos) rodeados de la cultura de la imagen, del “rápido movimiento virtual”, darnos un tiempo para concentrarnos parece una tarea hercúlea.

Lo que tienen (y les sobra) a los muchachos del taller es un motor más fuerte que cualquier energizante: la voluntad. De ahí parte todo, sin duda.  

Una forma bacán de hacerlos hablar (porque monologar sobre cualquier tema después de 10 minutos es insoportable) es preguntando sobre temas cotidianas: lo que les jode, lo que saben, lo que piensan, lo que sea. Les hice la pregunta de rigor: ¿Por qué vinieron al Taller? ¿Cuáles eran sus expectativas? ¿Qué poetas conocían? ¿Escribían poesía hace mucho o poco? Descubrí que a penas conocían a Neruda y Vallejo, pero lo que más estimulante fue saber sus historias. 

Roberto Bolaño dijo que las personas de a pie les ocurrían eventos fantásticos y que, por carecer de “herramientas literarias”, no las podían contar/escribir.

Sus respuestas, digo, fueron deslumbrantes. Y esto – creo - es lo que se debe buscar en todo Taller de poesía: aprender a escuchar al otro; entender que nuestras vidas pueden engrosar y pintar cualquier libro, lienzo, película. Que escribir es un modo de rebelarnos, de hablar. Que tú eres importante. 

Qué, ¿por qué no?, tú puedes.

Cuando ellos se contaban sus historias parecían asechados por una voz. La voz que sale de lo que nos incomoda o de lo que amamos. Y su emoción era del tamaño de una montaña mágica. 
Y la Literatura se transforma. Deja de ser una materia endeble los datos y fechas de movimientos, las características aburridas del Modernismo, las lecturas soporíferas de Ña Catita. Deja de ser, para re-nacer.


III
No hay reglas, ni fórmulas, ni recetas. Escuchar al otro, aprender del otro, entenderlo y valorar su diversidad es un modo de conectarnos.

La poesía, claro está, seguirá siendo ese trabajo anacoreta, de sudor y calambres, de amor… casi con tuberías bajo suelo, casi como un cactus amargo del cual a veces brotan flores amarillas. Un trabajo de uno y su soledad. Sin embargo, creo que la poesía ayuda, conecta, no cabe duda. La poesía como una alternativa. Importa porque tú importas.

Todo depende de aflojar las corbatas y entrenar la sonrisa.

En el Taller, claro, no sólo fueron preguntas, sino una serie de dinámicas y juegos que realizaron mis compañeros. Espero que ellos hablen sobre esto. Solo me queda darles las gracias por la oportunidad y repetir:
No fórmulas, sino interacción, siempre, siempre y siempre.  Ese es el quid.
Larga vida a los Talleres de poesía.
SIEMPRE

Julio Barco