. Mario Bross y la CGTP
Mario Bross, inició una huelga, con la CGTP.
Caminó por Colmena, pancarta en mano: “FONTANEROS UNIDOS”.
Las prostitutas lo miraban y se burlaban.
Bajito y regordete.
Tomó un emoliente, un pan con lomo y otro con tamal.
(como para soportar la marcha)
Los de la Villarreal, le pidieron autógrafos.
Los policías intentaron detenerlo,
cogió honguito, creció y los pisó.
Los buses de Wilson aplaudieron el acto.
Trajeron bombas lacrimógenas.
Mario agarró florcita y arrojó bombas molotov.
Del cine Colmena salía un jubilado fonavista y un hombre con minifalda,
los caballos los pisaron.
En Plaza San Martin,
un cebiche de pota y una chicha morada
(como para soportar el día)
Cansado, se sentó.
El ejército, los serenos, policías escolares y Rambo, llegaron.
Mario Bross muere de miedo (como los demás),
recuerda que su princesa tiene castillo
que no tiene por qué estar ahí.
Además Nintendo saca una consola nueva
y lo contratan otra vez.
Se alejó del grupo
cogió Plumita.
y se fue volando.
2. A la fresa más salvaje de todas
Amo a una mujer
que probablemente en la historia de su vida
nunca me amó.
Amo esa ametralladora de dolor
esa piel escarchada y empalagosa
que busco,
que encuentro sólo mía.
Esto
aunque triste
es muy real:
amar, se ha vuelto
tan pasajero
como empinar el vaso y decir salud.
Tan estúpido
como empinar el vaso y decir salud.
Tan aberrante
como empinar el vaso y decir salud.
Tan común
como empinar el vaso y decir salud.
Tan irremediable
como empinar el vaso y decir salud.
Tan placentero
como empinar el vaso y decir salud.
Tan equivocado
como empinar el vaso y decir salud.
Tan todo
como empinar la vista
y decir adiós.
3. ¿Se podrá entender este rumor?
Corre el rumor de que no valemos nada.
Como todo rumor,
puede ser cierto o no.
Ponle que no fuera cierto,
qué podemos pensar entonces de las diabluras que dios comete
arañando la dignidad de mujeres sedientas de fe en las iglesias
y agujeradas en el estómago,
o de ese enclenque perro que se alimenta de heces de hombre
y luego, fiel, besa la mano del mismo hombre.
¿Será justo?
¿Valemos?
Será justo no tener qué comer
con tres años de existencia y una inocencia
que sólo sirve como ornamento.
Ahora,
digamos que sí es cierto.
No valemos nada,
ni el que lee estas líneas
y mucho menos
quien las escribe.
Por eso, este momento
(como toda la existencia)
se convierte en un vacío
donde: el dinero / la lujuria / el aire
danzan hasta caer en el hueco de lo innecesario.
Entonces la desesperación
y la desesperanza.
Desesperanza de no entender este poema
o de saber que de nada vale escribirlo.
Estimado lector:
El poeta no espera nada de ti, y por eso
“felizmente”
o inocentemente
no soy poeta.
Ya que, créeme,
hace falta más que eso
(para entender)

Leyendo "El júbilo" de Juan Ramirez Ruiz a una sola voz. De izquierda a derecha: el caricaturista oficial de la revista, Renzo Quiroz; el poeta Olger Huamani; el amigo de la revista, Alejandro Herrera; el poeta y ensayista Miguel Urbizagástegui; y los poetas y cuentistas Roberto Bermudez y Omar Livano. ¡QUE VIVA LA LITERATURA CARAJO! 
