Sobre TAJO:

“Somos aficionados a la poesía. No somos profesionales. Que eso quede bien claro, pues una buena parte de nuestra crítica es potenciada desde esa perspectiva, desde esos campos abiertos que supone tal condición". (Roberto Bolaño)

lunes, julio 26, 2010

TAJOdido 1


En la ruta de Rafita Toriyama Quispe, según me explicaba él (mientras compartíamos un paquete de galletas “Chaplin” y una ligera conversación) siempre se podía encontrar un centenar (a veces millar) de dificultades, para no llegar temprano a clases, a un recital en el Averno, a un partido de la selección o a una cita a ciegas en el cursi-estático “Parque de la Exposición”.

Me contaba mi buen amigo, aficionado a lecturas de Bukowski, Reynoso, TAJO y uno que otro haiku, que el tráfico salvaje con el que debía combatir si quería venir de su Choza Samurai en Comas, era algo no menos parecido a un llamado “Camino de la Serpiente”, que ambos recordábamos con nostalgia. (Una lagrima).

Después de su llegada a Lima (que deambulo entre inadvertida e irreverente) adaptarse al transporte urbano-rural de todos los días, no fue tarea sencilla.

Maratones hasta el paradero, arañazos con los cobradores, mentadas de madre al y del chofer. Para poder viajar tranquilo, comprendió que debía salir 1 hora antes. Así lo hizo, pero al estar sentado más de 20 minutos en ese tumulto abrasador, sentía una incontrolable ansiedad claustrofóbica.

Por aquellos días le recomendé algo fácil y bonito: “Lee en el carro, hermano.”. Digamos que tomo mi palabra. Comenzó, entonces, a cultivar el hábito (que al principio le fue ajeno). “Todo chévele causa – me decía - hasta que comenzalon esa wada del metopolitano.”

Ahora tenía que levantarse a las 4:00 AM. Dormir menos (porque también leía de noche) más malhumor, igual, Camino de la Serpiente. Señoras gordas que no abrían las ventanas, Rafita iba parado y doblado en 2, 3, 4, 5…. Cobradores-ogro en un micro-ogro, lleno de ogros… polvo, ruido, sofocación, desastre y pistas rotas por todos lados, un solo carril para: el bus, el camión, la combi, el colectivo, la bicicleta, la carroza, el peatón y el tombo. ¿Sentarse? solo el chofer lo hacia, ¿llegar temprano? ni con la nube voladora.

Las galletas Chaplin se terminaron y el buen Rafita Toriyama Quispe tenía que regresar a casa. No parecía enojado o triste, a pesar de saber que su ruta era peor de regreso (por eso de los energéticos, que nunca entendí). Me regalo una sonrisa pendeja, mientras, de su mochila, sacaba y exhibía El tomo I de “Los Miserables”. Antes de subir al bus, trato de presumir diciendo: “Leo en el carro, hermano.”



Omar Livano

2 comentarios:

Luzbelito dijo...

"No solo de galletas Chaplin vive el hombre"... Y aunque nos duela, con todo el Chi(ese poder que Goku nos enseño que teniamos) al maximo, tenemos que que asumir, que asi como RAFITA y los demas... tambien tenemos nuestros Libros complices en las combis y demas sardinas que nos transportan, aun voy con el "hijo de satanas" de Bukowski. Y quien sabe , quizas ahora lleve a Foulkner hoy.

andrea dijo...

¿algún relato para empezar a Bukowski? me lo han mentado ene veces y siento que me lo estoy perdiendo